SANTA ROSA
14 de agosto de 2026
Opinión: La "licuación" salarial y el falso alivio para el trabajador municipal
Recientemente se anunció con bombos y platillos el nuevo acuerdo salarial entre la Intendenta Flor Destéfanis y los sindicatos A.T.E. y S.O.E.M. El paquete incluye un aumento del 7% al básico, desglosado en tres tramos (setiembre, octubre y diciembre), y un bono extraordinario de $110.000, además de ajustes en asignaciones familiares.
Sin embargo, detrás de las cifras que intentan presentar un panorama de mejora, se esconde una realidad mucho más cruda que afecta profundamente el bolsillo del trabajador municipal.
​El costo de "financiar" al Municipio
​Este acuerdo llega tras 11 meses de congelamiento salarial. Durante casi un año, en un contexto inflacionario implacable que acumuló un 29,2%, los salarios de los municipales no se movieron. En términos económicos, esto no es un "gesto" ni una "mejora"; es un mecanismo de ajuste por licuación. Los trabajadores, forzados a vivir con ingresos estancados mientras los precios subían, funcionaron como prestamistas a tasa 0% para sostener la caja operativa y los gastos corrientes del municipio.
​Números que no cierran
​Cuando analizamos el impacto real en el bolsillo, el "seudo aumento" pierde cualquier brillo.
​Para un profesional en la categoría más alta (13), el incremento proyectado representa apenas unos $40.000 totales hasta fin de año; es decir, un aumento que apenas supera los $13.000 mensuales en tres tramos.
​Para un trabajador en categoría inicial (como un conductor de camión, clase 8), el impacto es aún más irrisorio: menos de $25.000 adicionales de aquí a diciembre.
​Con una pérdida del poder adquisitivo estimada entre el 22% y el 25% respecto a la canasta básica, estas sumas no alcanzan ni remotamente a recomponer el deterioro sufrido.
​Una situación insostenible
​Es comprensible el malestar que recorre los pasillos municipales. Muchos trabajadores sienten que el acuerdo es, en el mejor de los casos, un paliativo insuficiente que llega tarde y mal. Se ha dejado pasar un año entero sin actualizaciones, y la respuesta final, tras meses de espera, es un porcentaje que no llega a cubrir la pérdida inflacionaria ni a dignificar el sueldo de quienes sostienen los servicios básicos del Este.
​La realidad es clara: mientras el Municipio festeja un acuerdo, el trabajador municipal sigue haciendo cuentas para llegar a fin de mes, preguntándose cuándo dejará de ser el eslabón que financia las finanzas públicas a costa de su propia calidad de vida.
Por El Vocero del Este
Foto: Prensa Municipalidad Santa Rosa (Gentileza)