OPINIÓN
7 de junio de 2026
La economía de dos velocidades: cuando los números de arriba asfixian la realidad de abajo
La Cámara de Diputados ya le dio media sanción al proyecto que elimina gran parte del régimen de Zona Fría y, si el Senado lo convierte en ley, miles de familias mendocinas podrían empezar a pagar hasta un 43% más en la boleta de gas.
Mientras tanto, en paralelo, siguen creciendo el desempleo, el trabajo precario y la cantidad de monotributistas que sobreviven como pueden. Y ahí aparece el verdadero problema: una economía que cada vez le exige más a la gente y le devuelve menos.
Nos quieren vender que todo es “orden fiscal”, pero para muchísimos mendocinos la realidad es otra. Hoy hay familias que ya no llegan a fin de mes, jóvenes que trabajan sin estabilidad, jubilados que recortan medicamentos y comercios que no saben cuánto más van a resistir pagando tarifas cada vez más altas. Sin embargo, la respuesta siempre parece ser la misma: más ajuste para los de abajo.
Y mientras eso pasa, arriba la historia es distinta. En el primer trimestre de 2026 aumentaron de forma multimillonaria las ganancias de empresas como Pampa Energía, Ternium, YPF y Transportadora Gas del Sur. Techint multiplicó sus utilidades al punto de lograr 203 mil millones de pesos de ganancias netas en el primer trimestre del año y sectores vinculados al petróleo, el gas y las finanzas siguieron acumulando rentabilidad incluso en medio de la crisis. La economía parece funcionar cada vez más para unos pocos.
Por un lado, las grandes corporaciones logran surfear el contexto macroeconómico gracias a medidas de ingeniería fiscal, diferimientos impositivos y acceso a regímenes de promoción específicos. Por el otro, el universo de las pequeñas y medianas empresas y de los trabajadores independientes sigue creciendo en presión tributaria y precarización. Mendoza lo vive todos los días: más monotributistas, menos empleo registrado y salarios que cada vez alcanzan menos.
Cuando se eliminan herramientas como la Zona Fría, el golpe no cae sobre “la política” ni sobre “el Estado”. Cae sobre el vecino que necesita calefaccionarse porque en Mendoza el invierno no es un capricho. Cae sobre la familia que va a tener que elegir entre prender la estufa o achicar gastos básicos. Sobre quienes ya vienen haciendo un esfuerzo enorme para sostenerse en un país donde trabajar dejó de ser garantía de tranquilidad.
Porque el problema ya no es solamente económico, también es humano. Cuando una sociedad naturaliza que trabajar no alcanza, que estudiar no garantiza futuro y que vivir dignamente empieza a parecer un privilegio, lo que se rompe no es solo el bolsillo: se rompe la esperanza de millones de personas. Y el verdadero riesgo es acostumbrarnos a que todo empeore mientras los que más tienen siguen ganando como si nada pasara. En argentina no falta riqueza solo está mal distribuida y nosotros desde el Frente Verde queremos mejorar eso.
Por Emanuel Fugazzotto
Ex Diputado Provincial por Mendoza (Frente Verde)
